martes 21 de noviembre de 2017

Gente de Torrijos

Una torrijeña en Costa Rica

Gente de Torrijos | 28 de junio de 2010 0

Hoy queremos publicaros un email que recibimos de una buena amiga, que anda trabajando por Costa Rica y que nos contaba sus aventuras y las conexiones que hace a esta página para saber las cosas que ocurren en Torrijos. Además, quedamos maravillados por el saludo que nos enviaba a todos los torrijeños, con esa foto tan playera y tropical.

Así que aquí van las noticias e una “torrijeña por el mundo”

Soy: Ángela Martín
Tengo: 24 años ni más ni menos
Quien soy: Torrijeña que como muchos vive en los Madriles, y ahora está por ahí, perdida por el mundo!
Que pretendo ser: Deje la vidorra universitaria para llegar a ser una buena periodista algún día (sólo para dar el pregón de las fiestas).

San José de Costa Rica (Centroamérica)

costa_rica

6.30 pm. Se acabó la jornada de trabajo, es de noche y me siento agotada. Son demasiadas las cosas que pasan en un día. Aún continúo en el periódico “La Nación” de San José, capital de Costa Rica.

Acabo de pensar un poco en Torrijos, y tengo un pelín de nostalgia. Sobre todo ahora que ya es verano y los días en España son eternos y oscurece a las 10 pm. Cuando aquí ya es de noche cerrada, allí brilla el sol.

Centroamérica es así, el sol se asoma a las 5 am y se esconde a las 6 pm todos los días del año. No hay estaciones, o tienen temporada de lluvias o temporada seca. O blanco o negro. Además el anochecer es cuestión de segundos, como si dieran a un interruptor. Es un pestañeo.

Costa Rica, lugar donde llevo ya tres meses, es un bello país, un legado natural que guarda aún el encanto de estar entre la línea de lo salvaje y lo urbanita. El paisaje que te brinda es como una orgía de la naturaleza: plantas, flores, alfombra de hojas, el aullido de los congos (un mono al que se le aplica el refrán español de “perro ladrador poco mordedor”) que parece el rugido de un gorila, inmensos árboles (esperas que Tarzán aparezca de un momento a otro).

Tiene inmensos parques naturales donde, a pesar de visitarlos andando por la vía de acceso, no impide empaparse en el vergel sin fin. Las playas son de ensueño, pero son un tanto bravas, eso de meterse hasta el infinito y más allá, como en Benidorm, imposible. Aquí digamos que llega el “escalón” y te sumerges en terreno de Poseidón. Él decide si te echa o te deja, a mí me expulsó y me quede como una sirena varada llena de barro que no termina de irse nunca. Así que mejor es fotografiar y meter los pies. Por lo que lo más plausible de este país es la naturaleza y el culto que de ella se hace.

Los nativos son gente de buen comer. Si eres comilón aquí te quedarás saciado con todo lo que se come. Mención especial merece el desayuno. Si es famoso el sibarita desayuno continental agárrate con el costarricense: lo tradicional es el Gallo Pinto (arroz y fríjoles macerados con salsa Lizano, que es parecida a una salsa británica que se echa en las carnes), junto a pan con mantequilla. Aquí, por cierto, la mantequilla se compra en botes como de pintura porque se cocina más con ésta que con aceite; aquí, nuestro bien más preciado de la gastronomía mediterránea, es algo de lujo. Luego café, cuyo aroma y sabor son exquisitos. Yo, me confieso, era cafetera, pero siempre con leche, solo ni en broma, pero ahora ya lo tomo solo y la leche hasta le cae mal. Todo lo anterior junto a un huevo frito y… ¡ale hop! Ya estás a punto, preparado como para irte de peregrinaje al camino de Santiago.

7:00 pm. Busco en Internet distintas posibilidades sobre mi salida temporal de Costa Rica a Nicaragua para tramitar el visado. Los españoles, como visitantes, legalmente sólo pueden estar 90 días; si vas a excederlos, lo mejor es irse a otro país vecino y volver con el pasaporte sellado. Tener malos rollos con inmigración no mola.

Torrijos en la playa de Costa Rica

Torrijos en la playa de Costa Rica

Los viajes por el país son el colmo de la paciencia. Lo normal es que el bus pare en mitad de un trayecto para que la gente te venda mangos en bolsitas de plástico, además se hace la parada de rigor en un restaurante donde la gente se compra casados para llevar. Ah, ¿qué es el casado?, pues arroz y frijoles one more time! y ya lo puedes combinar con carne y con algo de ensalada. A veces si son generosos sirven hasta plátano maduro, lo que, debo decir, es una debilidad para cualquiera. Y todo esto hecho con tranquilidad. Eso de ir con la hora apretada no va con sus costumbres pues o pillas el bus con mucho tiempo o muérdete las uñas porque aquí la paciencia es salud.

El Ministerio de Turismo, al parecer, ha intentado frenar a las grandes hoteleras y por ahora lo han conseguido. O pensabais que los Hermanos Meliá no iban a estar presente en estos lugares paradisíacos con zonas rurales con pocos ingresos; éste es un combinado que le va mucho al capitalismo hotelero. Pues, pese a todo el fajo de dólares que les habrán ofrecido, hay mucha protección del medioambiente. Buscan fomentar un turismo responsable, pero como en todo el mundo hay más de un listillo que te la cuela de ecoturismo, ecohotel, ecohamaca y ecosablazo.

Sí, el turismo es una importante fuente de ingresos y, como vienen muchos ‘gringos’ te la intentan meter doblada. Hay que andarse con ojo pero, todo hay que decirlo, a los españoles nos miman un poquito más. Los turistas y las piñas son la mayor entrada de divisas en el país.

Lo que no es aconsejable es venir en la estación lluviosa, en los meses de Abril a Septiembre, que aquí es el invierno aunque sigue haceiendo calor pero no llueve: diluvia. Además ese clima hace que los mosquitos multipliquen su presencia, y aquí los mosquitos no son como los españoles, aquí son caballería pesada.

Trabajar como periodista en un país que desconoces es como llegar con una venda que se va quitando poco a poco. Cada día conoces algo nuevo: nombres de calles no, porque aquí no hay; pero partidos políticos, personas, artistas, tipo de música, etc. Es como si vinieras de Marte. Lo más impresionante es que, a veces, los costarricenses (ellos se llaman ticos porque convierten las palabras en diminutivos: chiquitico) conocen más cosas de España que yo. Les gusta mucho el flamenco y el fútbol español. Son madridistas y culés la gran mayoría. Del Atlético no conozco a nadie, pero ya me han dicho que aquí la afición tiene su Atleti particular, el Cartago que también hace sufrir mucho a sus fieles seguidores.

Los lugares que he visto: Tortuguero, Montezuma, Cahuita, Volcán Arenal etc., son de postal y en todos se ve el tipo de turismo que viene, gente joven con ganas de aventura y con mucho tiempo que gastar. Con la Lonely Planet en la mano y con ansias de sentirse un poco menos de cemento y asfalto. Unos sevillanos me confesaron que pasados los 40 este tipo de turismo es un suplicio, en parte tienen razón, pero también uno se puede tumbar a la bartola y beber cerveza Imperial (cuyo emblema comercial se parece el escudo de Toledo) hasta perder el norte.

El país es seguro, no tiene ejército, son pacíficos, uno de los lemas es “pura vida” y te lo dicen hasta la saciedad, es como el “vale” en España así que imaginad las veces que se escucha al cabo del día. Este relax se agradece porque sus países vecinos centroamericanos están en peor situación. En mi humilde opinión el vacío gubernamental es su carencia mayor, así como aspirar a una vida made in USA en Honduras por ejemplo, hace que aspiración y realidad se conviertan en algo turbio.

He de confesar que no he visto el programa de la Cuatro de Callejeros Costa Rica, pero lo que sí sé es que no gustó aquí, incluso pensaron demandarlos. Oí que retrataron a un peculiar personaje, Marito Mortadela, que es un señor de mínima estatura que lleva una guitarrita y se sienta a los pies de una vaca del “Cow Parade” que le dedicaron a él, es como un emblema del centro de San José. Pero muchos ticos se quejaron porque al parecer se excedieron en sacar personajillos, y no les ha gustado que la imagen que retrata el programa se confunda en España con la realidad de su país. Seguramente tienen razón pues retratar toda una nación en un vídeo de una hora es lo que tiene. No me quiero imaginar España en una hora y menos si lo graba uno de esos turistas que fue a Ibiza y no volvió…

7.30 pm. Ya salgo del trabajo. Pensaran en el curro que estoy loca de remate por seguir frente al ordenador.

7.31 pm. Por ahora creo que por Torrijos no rondaré. Mi próxima estación es San Francisco, EE.UU, y entonces os contaré que tal se lo montan en la ciudad gemela de Toledo en tanto a cuestas. ¿Serán más empinadas? Allí vive una pueblana, también viajera por el mundo, desde hace un año. Veremos qué se cuenta.

7.32 pm. Se rumorea que hay una especie de imán sentimental llamado Sementera que hace a los torrijeños volver a la Plaza España a la hora de la cañas ya estés en Lima o en Honolulú… Eso dicen. Veremos cuánto de fuerte es ese magnetismo para mí.

Muchos saludos desde el otro lado del charco. Escribir estas líneas hace que la añoranza sucumba poco a poco.

PD: No os podéis imaginar el club de fans del príncipe de Asturias, en su viaje a Costa Rica con motivo de la toma de posesión de la actual presidenta Laura Chinchilla; ni Jesulín de Ubrique en sus mejores tiempos, sólo faltaron sujetadores sobrevolando el cielo costarricense. Ni os cuento la cantidad de pisotones que me llevé por intentar sacar una foto, era una masa incontrolada que se movía al son de “príncipeeeee, príncipeee…”.

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