Poesía, relato y fotografía ganadoras del Concurso Sementera 2011
Ayer os anunciábamos los gandores de los Concursos de la Sementera 2011, que ayer mismo recibieron los premios en el Acto de coronación de Reina y Damas de las Fiestas de la Sementera 2011.
Aquí os mostramos los trabajaos por los que han sido elegido los ganadores de este año, enviándoles nuestras felicitaciones.
Concurso de Poesía: Ganador Jorge Cruz Rodríguez de Torrijos.
NO ME LLEVEIS AL MAR
Si acaso al llegar
mi último suspiro
me encontrase muy lejos de mi tierra,
no me llevéis al mar ….
No quiero morar eternamente
tan lejos de mi suelo castellano,
quiero sentirme polvo
del polvo de esta tierra de Castilla
y servir de alimento a mi terruño.
Quiero abonar besanas y barbechos
y convertirme en savia del olivo,
fluir en su interior
y ver la luz de nuevo
en cada fruto que madure
entre sus ramas.
No me llevéis al mar,
que quiero mi última morada
lejana de corrientes y humedales.
yo siempre me sentí
cultivo de secano.
Dejadme descansar
en la falda templada de un alcor,
bajo la añosa sombra de un olivo,
mirando hacia el poniente,
que quiero contemplar en cada ocaso
el quebrado perfil de mi Torrijos,
la línea familiar donde destaca
el dedo que la vieja colegiata
extiende hacia la altura
señalándome el camino de los cielos.
Concurso de micro-relatos: Jose Antonio Pérez Cano de Torrijos
“De los hechos extraordinarios que convirtieron en Arte el pensamiento”.
En patio trasero de palacio estaba tranquilo, olores de jabonerías, de almazaras y molinos impregnaban hasta los últimos rincones del Turris toledano.
Teresa caminaba despacio ensimismada en su pensamiento, todo estaba dispuesto; aquella mañana iba a dar el paso más importante de su vida desde que su marido se fuera.
El pueblo toledano que fundaran siglos antes vettones en el conocido Cerro de la Atalaya, ajeno a lo que ocurría, vería nacer uno de los proyectos más hermosos e importantes de su historia presente y futura; esa cronología, que no marcan los hechos, sino el espíritu y el arte de todo un Renacimiento.
Se hizo llamar a los hermanos Egas, a Guas y a un jovencísimo Alonso de Covarrubias, para cumplir el designio de construir el tempo que aprisionaba el pensamiento de Teresa durante tantos años, un cielo en la tierra, y un árbol de vida que acercara a Dios y a la Verdad, que siempre volvía a su mente en forma de luz reflejada. Una iglesia que tendría que ser arte y proporción. Vitrubio mediante, de un universo en Torrijos.
Rabdomantes y canteros, con péndulo en la chaqueta, elegirían el lugar sagrado sobre la antigua mezquita, junto a las abacerías, aprovechando la fuerza espiritual y telúrica del recinto y sus cavas, cuadrarían el círculo, es decir, espíritu, alma y cuerpo para la ascensión al cielo, y mantendrían el octógono radiante que ya nunca abandonaría el arte del pueblo.
Antón Egas, con sonrisa nerviosa y entusiasmo contenido, observaba el plano, situando el sacramento respetando la solsticial salida de nuestra estrella de oro, marcando el poniente y la puerta sur.
Cuando Gutierre murió, Teresa ya disponía de cantidad de dinero, que destinó a hospitales de pobres, y buenas obras, pero esta vez cubriría con su mecenazgo, la valía de los Egas, Guas, de Correa de Vivar, y lanzaría a Covarrubias a la luz de los grandes.
Mampostería, caliza y plomada sustituyose al barro árabe, y arterias de sangre de roca sustentarían el cielo en una mano, la luz y el firmamento de ojos al sol en las alturas, a través de sus ventanas; albores del pensamiento de Antón que se transformaban en cimientos y emoción de Teresa Enríquez.
Sementera de arte y espíritu, de un pueblo, que estaba naciendo, de un cuerpo que vuelve a su templo, de jabón, aceite y fuego.
Concurso de Fotografía: Jose Luis Palomo González de Torrijos

Fotografía Ganadora Concurso Sementera 2011

